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Los primeros años de vida

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Muchas veces me puse a pensar cual es el momento más importante en la vida de una persona, ¿Cuándo ingresa a la escuela?, ¿Cuándo ingresa a la universidad?, ¿Cuándo se casa?, ¿Cuándo tiene su primer hijo?, todos estos momentos claro está son sin lugar a duda inolvidables para cada uno de nosotros, pero la forma en que vivamos estas etapas que acabo de mencionar dependerán de una sola, la infancia.

El mismo hecho de que una mujer salga embarazada no debe ser producto de un mal cálculo de días y fechas y olvidos, sino debe ser un acto autentico de decisión de traer una nueva vida y que desde el momento de su concepción sea deseada con tal intensidad que ese niño pueda llegar a este mundo lleno de esa energía y ganas de vivir y no como un “qué le vamos a hacer”, y no se trata tampoco de dinero sino recordemos a un niño que nació hace poco más de dos mil años en un corral rodeado de animales y cambió la historia del mundo para siempre.

En la primera consulta que tengo con los papás hablamos de muchos aspectos sobre las etapas del desarrollo del niño pero por sobre todo dejo en claro que lo que hagamos por este pequeño(a) en sus primeros años de vida lo marcarán por siempre y lo convertirán años más adelante en un adulto con sus defectos y virtudes, para bien o para mal.

El afecto y tiempo que le dediquemos a nuestros hijos es invalorable, muchas veces las obligaciones y el trabajo (y acá me incluyo yo) no nos permiten compartir esos deliciosos momentos que dejarán huella en un niño por siempre, quien no recuerda los cuentos o historias que nuestros padres solían relatarnos de niños, o los momentos de ir al parque a enseñarnos a andar en bicicleta, volar nuestra cometa o patear una pelota, ahora le damos una tarjeta con créditos para que entren a los juegos y así fastidien menos, mientras nos sentamos a interactuar con nuestro smartphone y que el tiempo pase pronto.

Está más que demostrado que el afecto interviene mucho en el crecimiento y desarrollo, un niño bien alimentado y bien querido llegará a su talla optima de adulto y no necesitará suplementos, ni vitaminas, solo necesita amor, y eso no viene ni en lata ni en polvo ni en jarabe, viene en un abrazo y un gran beso.

Criar un hijo es un equilibrio afectivo emocional pero con disciplina, somos una generación que teníamos miedo y respeto por nuestros mayores, y ahora veo que tenemos terror a nuestros hijos, sobre todo cuando no hemos sabido dar un consejo o reprimenda en el momento justo, cuando tampoco hemos dado un castigo con justicia e inteligencia (y por si acaso no hablo del castigo físico), las personas (incluyo obviamente a los niños) no cambiamos nuestras malas conductas hasta que no veamos el efecto negativo de nuestros actos mediante un castigo. Pero así como castigamos un mal comportamiento también hay que saber premiar un buen acto con demostración de afecto sincero, y esos pequeños detalles son invaluables en un pequeño ya lo verá.

Ahora la niñera de nuestros tiempos modernos son la televisión, las tablets, laptops, computadoras y smartphones, claro no digo que un niño en algún momento no pueda usar estos dispositivos modernos, somos generaciones muy distintas sobre todo en cuanto al avance tecnológico e inclusive en las escuelas se usan estos dispositivos, pero todo debe ser medido. Un pequeño menor de 4 años sugeriría no use aun este tipo de tecnología, que aprenda a armar cosas, construir cosas, que use el tacto, que entrene su habilidad motora fina (dedos) y luego de esta edad siempre con control pueda usar algún dispositivo de estos, he visto niños de dos años con una Tablet como regalo por navidad, en fin.

Los niños se han vuelto poco tolerantes quieren las cosas rápido y pronto y como ellos quieren que se hagan las cosas. No se han puesto a preguntar por qué en muchos restaurantes ponen juegos para niños, no es simplemente para que ellos se distraigan, es para que ellos les digan a sus padres donde hay que ir, vale decir ellos toman las decisiones por nosotros ahora y cuando un niño tiene el mando en casa se convierte en un pequeño tirano es el “niño emperador” y vaya que estos pequeños pueden poner de cabeza a un par de adultos, abuelos y tíos y demás con sus capricho y rabietas.

En bueno un poco de frustración en la infancia, si tal cual lee, no se trata que todo lo que el niño desea se lo terminemos dando, sino ese pequeño cuando sea adulto pensará que la vida es así y que todos tienen el derecho de servirles y se dará de narices con un muro porque la vida en definitiva no es así, muchos de los padres que leerán esta columna me podrán dar razón en esto, porque si se ponen a recordar hubieron muchas situaciones de pequeños en las que no se pudo satisfacer sus caprichos y eso los convirtió en lo que son ahora, personas con sueños, ambiciones y emprendedoras y exitosas.
Si bien esta columna es sobre salud, no hay nada más importante en la vida de un niño que su salud emocional y cuando vean que sus hijos se conviertan en adultos y sean personas de bien, sabrán que hicieron una buena labor cuando estos eran pequeños, pero si ocurre lo contrario sabrán porque se debió.

Una vez entro a mi consulta una señora con un niño de cinco años el cual por decirlo menos era bastante “malcriadito” situación que hice ver a su mamá, y lo que ella me respondió fue más sorprendente, ay si pues doctor así me ha salido malcriadito. Un niño es lo que nosotros padres los hemos convertido, si su hijo hace bullying al resto de amigos es porque usted en casa no le enseñó el respeto a los demás ni le supo poner límites y si ocurre lo contrario es decir su hijo es amoroso y respetuoso permítame felicitarlo.

Si usted está en este momento en casa leyendo estas líneas, salga ahora inmediatamente con sus hijos vaya al parque, al campo a caminar, recorra el centro de nuestra bella ciudad, comparta el día con ellos y que este sea un día inolvidable para todos y verá que aunque termine cansado usted también lo disfrutará.

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